Historia del Aloe Vera
El Aloe Vera, ha sido usado a lo largo de la historia de la humanidad hasta nuestros días, tanto en el tratamiento de enfermedades, como empleado en el cuidado de la piel y el cabello.
La Biblia menciona a menudo el Aloe. En el siglo I d.C., Dioscórides describió extensamente en su herbario griego el Aloe, así como sus virtudes medicinales y cosméticas. Alejandro Magno, conquistó la isla Socotora, en el sur de Arabia, porque en ella había gran cantidad de Aloes que servirían para la curación de heridas y enfermedades de sus soldados durante sus campañas.
Los chinos fueron los primeros en usar el Aloe. En el antiguo Egipto era comunmente utilizado. Cleopatra usaba el Aloe como esencial ingrediente en sus cuidados diarios. Documentos históricos de los romanos, griegos, hindúes, árabes y otros pueblos del cinturón cálido de la tierra, comentan las virtudes de su empleo para uso medicinal y cosmético. Los españoles trasladaron el Aloe Vera al continente americano.
En España, a lo largo de la Ribera del Mediterráneo, el Aloe era el elemento esencial de la medicina popular, hasta que el empleo generalizado de la farmacopea moderna lo relegó al olvido junto con la mayoría de las plantas medicinales (En nuestros contactos, todavía conocemos a personas ancianas que nos cuentan como sus padres lo cultivaban aprovechando sus virtudes medicinales). Se sabe que los Aloes de España proceden del continente africano.
Si bien es cierto que se ha conservado su uso casero a través de las generaciones y de las culturas de los pueblos, hasta que no finalizó la II Guerra Mundial, no se redescubrió el poder terapéutico del Aloe Vera, al comprobar que los habitantes de Hiroshima y Nagasaki que sufrieron quemaduras, causadas por las explosiones atómicas, después de haberse tratado con Aloe Vera, se curaban más rápidamente y en muchos casos sin señales ni cicatrices.